Dos días en Merano: entre el Tappeinerweg y las termas
Merano es ideal para pasar un fin de semana corto, ya que muchos de sus lugares de interés están muy cerca unos de otros. El casco antiguo, los paseos, las termas y las rutas de senderismo se pueden combinar sin tener que desplazarse mucho. No obstante, no conviene planificar la estancia con demasiada rigidez. Dos días no dan para verlo todo, pero sí para hacerse una buena idea de esta ciudad balneario y su particular mezcla de ciudad, montañas, jardines y tranquilidad.
Día uno: casco antiguo, Lauben y el paseo del Passer
Para el primer día, lo mejor es empezar de forma relajada en el casco antiguo. Las Lauben de Merano se encuentran entre los lugares más famosos de la ciudad. Esta histórica calle comercial tiene más de 800 años y se encuentra en pleno centro. Es un buen lugar para empezar, sin tener que lanzarse de inmediato a un programa de excursiones. Las pequeñas tiendas, las cafeterías y las distancias cortas hacen que la zona sea ideal para hacerse una primera idea general.
Después, nada mejor que un paseo por el paseo del Passer. Está situado en el centro, es de fácil acceso y muestra Merano desde su lado más típico: agua, árboles, caminos bien cuidados y el ambiente de ciudad balneario. Para un fin de semana, esto resulta más práctico que planificar directamente una ruta larga. Quien aún tenga energía tras la llegada, puede alargar el paseo. Quien esté cansado, simplemente se queda en el centro.
La ruta Tappeinerweg en lugar de una larga caminata
En la segunda parte del primer día, merece la pena recorrer el Tappeinerweg. Se considera uno de los paseos de altura más bonitos de Europa y discurre desde el centro de la ciudad a unos cuatro kilómetros por encima de ella. El camino ofrece vistas de Merano, pero no es una ruta de senderismo demasiado exigente. Es ideal precisamente para un fin de semana corto, ya que combina ejercicio, vistas y contacto con la ciudad.
No obstante, es importante llevar calzado cómodo, agua y prever algo de tiempo. El Tappeinerweg no debe encajarse a la fuerza entre dos citas. Es mejor considerarlo como el punto principal de la tarde y no planificar nada importante después.
No elijas el alojamiento solo por las fotos de las habitaciones
En una estancia corta, la ubicación es especialmente importante. Quien solo dispone de dos días no quiere perder tiempo con largos desplazamientos, buscando aparcamiento o haciendo viajes complicados. Por eso, un hotel balneario en la ciudad balneario de Merano es ideal para un fin de semana, si se quiere tener cerca el casco antiguo, los paseos, las termas y el descanso. Precisamente en los viajes cortos, es más agradable no tener que organizar las pausas.
Día dos: jardines o termas, pero sin agotar ambas opciones
Para el segundo día hay dos buenas opciones. Quien tenga ganas de naturaleza y de ver muchas cosas, puede planificar una visita a los jardines del castillo de Trauttmansdorff. El complejo abarca unas doce hectáreas, cuenta con más de 80 paisajes ajardinados y se encuentra en la periferia este de Merano. Para ello, conviene reservar al menos medio día, de lo contrario la visita resultará demasiado ajetreada.
Quien prefiera algo más tranquilo, puede optar por las termas de Merano. Se encuentran en una zona muy céntrica y son ideales si lo que se busca es un fin de semana de auténtico descanso. Precisamente después de un paseo por la ciudad o de recorrer la ruta Tappeinerweg, una visita a las termas resulta más recomendable que añadir otra actividad importante al programa.
Lo que es mejor evitar durante el fin de semana
No conviene incluir en la lista todos los lugares conocidos de los alrededores para dos días. Las largas rutas de montaña, varios museos, excursiones extensas y, además, las termas, el casco antiguo y los jardines pueden resultar demasiado. Merano funciona mejor si se planifica un día más urbano y otro más tranquilo.
Un buen plan sería: el primer día, Lauben, el paseo marítimo y la ruta Tappeinerweg. El segundo día, o bien Trauttmansdorff o bien las termas, y después un café o un breve paseo. Así, el fin de semana resulta compacto, pero sin prisas. Ahí radica precisamente la ventaja de Merano: hay muchas cosas bonitas lo suficientemente cerca como para disfrutarlas con tranquilidad.
Berlin Poche
Equipo de redacción
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